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Lo primero que tengo que decir, puede gustarte o no, pero lo considero requisito básico para encontrar tu propósito en la vida.
1. Sé un poco más “egoísta”.
Y lo pongo entre comillas, por que el concepto difundido de “egoísmo” tiene una connotación inmerecidamente negativa. Usamos mucho la palabra “egoísta” de forma acusatoria. Por mucho tiempo nos han enseñado que los demás están antes que nosotros y como consecuencia, usamos este argumento como excusa para no seguir nuestro propio camino.
¿Qué es lo que te quiero decir con esto? Simple. Piensa en ti antes que nadie. Date tiempo para reflexionar acerca de tu vida y olvídate por un momento de la vida de los demás. Sólo cuando estés en armonía contigo mismo, serás capaz de compartir tus talentos con la sociedad.
Recuerda que tu no posees los problemas del mundo. A ti te toca regar un pedacito del jardín y sólo cuando hayas hecho ese trabajo, podrás interrumpirlo – momentáneamente – para dar una mano a quien la necesite.
¿O eres de los que no hacen ni dejan hacer?
Haz las pases con tu ego. Examínalo y si lo encuentras enfermo, busca la manera de sanarlo. Un ego sano es la base sobre la cual vas a construir tu propio camino.
CONSTRUIR. He dicho bien.
He aquí el gran secreto.
Tu propósito en la vida no es algo que vayas a encontrar mágicamente por inspiración divina. Tu propósito en la vida lo vas a construir poco a poco.
Un paso a vez!
Ya lo dijo aquel poeta:
“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrásse ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Qué poema tan poético!
Bueno, sigamos continuando con la continuación siguiente.
Equilibra la balanza de la razón y las emociones. Se necesitan mutuamente.
2. Escucha tu voz interna y confía en tu intuición.
Solo tú sabes qué es lo mejor para ti. Examina tu vida. Tu niñez. Tus sueños. Practica la introversión. Sueña despierto. Ejerce tu capacidad de imaginar y presta atención a las cosas que imaginas. Así te irás conociendo mejor cada día y ese auto conocimiento te permitirá ver tu vida desde otra perspectiva.
Usa las herramientas que mejor te sirvan. Opciones sobran. Tenemos por ejemplo la meditación, el deporte, el arte, la música, el yoga, las artes marciales, la lectura, la escritura y mil cosas más.
Si. Son pasatiempos y los hay de todos los colores. Lo importante es que resuene con tu espíritu, es decir, que te emocione.
Y ten cuidado. No se trata de encontrar distracciones. Todo lo contrario. Se trata de encontrar cosas que te ayuden a reconectarte con el niño que llevas dentro. Ese niño interno es el que guiará los pasos que construirán tu camino.
Tal vez encuentres que tienes conflictos internos con tu pasado. Si fuera el caso, enfréntalos! De esta forma, irás sanando tus cuerpos mental, espiritual e incluso físico.
Así es, la ciencia moderna está demostrando que la mente tiene poder sobre la materia. Pero ese tema es muy amplio, ya hablaré de ello en futuros artículos.
¿Cómo está tu autoestima?
Asegúrate de que esté sana. Aquí tienes un artículo donde comparto 3 formas prácticas de mejorar el autoestima, que podrían interesarte.
3. Toma tus propias decisiones y asume las consecuencias de tus actos.
No necesitas el permiso de nadie para asumir las riendas de tu vida. Toma tus propias decisiones y asume las consecuencias.
Ya lo dice el viejo y conocido refrán:
No es culpa tuya si naciste en la pobreza, pero si lo es si allí te quedas.
Te invito a practicar el siguiente ejercicio:
Enumera tus problemas y repásalos uno por uno examinando sus causas. Ahora detente un momento y responde: ¿Quienes son los responsables? ¿Tu familia? ¿Tu jefe? ¿El gobierno? ¿La crisis económica? ¿Las transnacionales? ¿Tu amigo imaginario?
Échale la culpa a todos los que puedas.
Muy bien.
Fácil. ¿No?
Ahora. Olvídate por un momento de las culpas de los demás y piensa en qué forma tu mismo eres responsable de una parte de cada uno de esos problemas.
Entiende y asume que tu tienes una parte de la culpa.
Piénsalo, procésalo.
Repasa nuevamente tu lista de problemas.
Uno a uno.
Reconócete en ellos.
Ahora perdónate!
Perdónate y déjalos ir. Te aseguro que en este momento, tus ojos se abrirán y empezarás a ver oportunidades donde antes veías problemas y soluciones donde antes no eras capaz de asomarte.
Toma las decisiones necesarias para recuperar el control sobre tu vida. No digo que sea fácil pero sí que es necesario.
Haz lo mismo con tus alegrías. Enuméralas y pregúntate. ¿Quienes son los responsables? ¿Tu familia? ¿Tus amigos? ¿Tus vecinos? ¿Tus amantes? ¿Tu amigo imaginario?
Encuentra a todos los responsables que puedas.
Ahora. Olvídate por un momento de los demás y piensa en qué forma tu mismo eres responsable de una parte de cada una de esas alegrías.
Entiende y asume que tu tienes una parte de la responsabilidad.
Piénsalo, procésalo.
Repasa nuevamente tu lista de alegrías.
Uno a uno.
Reconócete en ellas.
Ahora celébrate!
Nota: Cuando practiques este ejercicio, intercala tu lista de problemas con tu lista de alegrías, para conservar el balance.
Eso es todo.
¿Y sabes que es lo mejor? Es GRATIS!
Resumiendo:
Para encontrar – construir – tu propósito en la vida, sería bueno empezar por equilibrar tus cuerpos mental y espiritual. Es decir, la razón y las emociones.
Hay muchas formas de hacerlo. En este artículo he compartido solo una. De hecho, el cuerpo físico también es importante pero en este artículo he querido enfocarme en lo que considero el conflicto más básico: la razón contra las emociones.
Desde mi punto de vista, este conflicto crea una barrera que no te deja ‘encontrar’ tu propósito en la vida. ‘Seguir’ o ‘construir’ tu camino.
Así que lo primero es hacer las pases contigo mismo.
Fuente: http://vidachevere.com/
Fuente: http://vidachevere.com/

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